ACNUR entrega barcos a personas refugiadas indígenas en Pará, Brasil

Los warao, etnia indígena venezolana que vive en las márgenes del río Maguari, en la región metropolitana de Belén, recuperan sus raíces como "pueblo del agua" gracias a la ayuda de ACNUR.

Siete hombres del grupo indígena warao que vive en Curu?ambá, en el municipio de Ananindeua (estado de Pará), reman en uno de los dos barcos donados por ACNUR a principios de diciembre.

Siete hombres del grupo indígena warao que vive en Curu?ambá, en el municipio de Ananindeua (estado de Pará), reman en uno de los dos barcos donados por ACNUR a principios de diciembre.  © ACNUR/Victoria Hugueney

Como parte del apoyo a la respuesta humanitaria de emergencia ante el flujo de personas refugiadas y migrantes procedentes de Venezuela en el estado de Pará, en Brasil, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) hizo entrega de dos barcos y material de pesca a la comunidad indígena warao en situación de asilo que vive en Curu?ambá, a la orilla del río Maguari, en el municipio de Ananindeua, en la región metropolitana de Belén.

El día 9 de diciembre por la ma?ana, ocho voluntarios de la comunidad acudieron junto con el equipo de ACNUR y del CRAS de Ananindeua a buscar un pedido que marcaría a partir de ese momento una enorme diferencia en la vida de esta comunidad de aproximadamente 100 personas, muchas de ellas ni?as, ni?os y adultos mayores.

“Estamos muy felices por recibir todo esto que nos entregan hoy: los barcos, los motores, los materiales de pesca, todo… me siento muy feliz, aquí estamos todos muy contentos”, afirma el Aidamo (líder comunitario) Luis José Arzolay, que lleva dos a?os y medio viviendo en Brasil.

La violencia y el hambre fueron los motivos por los que él y sus familiares no tuvieron más remedio que abandonar su país en busca de protección en Brasil. “En Venezuela no es así, allí se consigue todo esto, pero es carísimo y no hay para comer todos los días”, afirma.

ACNUR estima que 3.200 de los 5.000 indígenas venezolanos que viven actualmente en Brasil son solicitantes de asilo. De ellos, el 65% pertenece a la etnia warao.

“Para los warao, cuyo nombre significa “pueblo del agua”, la pesca es un elemento muy fuerte de su cultura y de identidad con sus tierras originarias. A partir de los materiales que les entregamos, tienen la oportunidad de recuperar un modo tradicional de vivir en este nuevo espacio”, afirma Julia Capdeville, asistente de campo sénior de ACNUR en Belén.

  • De vuelta en la comunidad, el grupo da su primera vuelta a bordo del nuevo barco de pesca.
    De vuelta en la comunidad, el grupo da su primera vuelta a bordo del nuevo barco de pesca. © ACNUR/Victoria Hugueney
  • Parte de los ni?os y ni?as que viven en la comunidad acudieron a ver de cerca los materiales de pesca proporcionados por ACNUR.
    Parte de los ni?os y ni?as que viven en la comunidad acudieron a ver de cerca los materiales de pesca proporcionados por ACNUR. © ACNUR/Victoria Hugueney

Los dos barcos fueron producidos por pescadores brasile?os locales a partir de un pedido de la propia comunidad indígena ribere?a, como parte de su estrategia comunitaria de seguridad alimentaria y generación de ingresos.

“Con la llegada de los barcos estaremos mejor: cuando salgamos a pescar y regresemos con el pescado, tendremos suficiente para vender y, con ese dinero, comprar pan; de eso viviremos aquí”, comenta el Aidamo.

Pese a haberse visto forzados a abandonar sus tierras originarias, la región amazónica donde viven aporta al pueblo warao muchos de los recursos de los que disponían en el Delta del Orinoco, al este de Venezuela.

Refugiados waraos en Brasil reciben barcos de ACNUR

En esta región encontraron su árbol sagrado, el moriche, del cual obtienen materia prima para la producción de viviendas, alimentos y medicinas. A partir de la fibra de moriche, las mujeres artesanas de la comunidad elaboran artesanía que ya ha sido expuesta en A CASA, museo del objeto brasile?o, con sede en S?o Paulo. Además, el pueblo del agua (que es lo que significa “warao”) puede disfrutar del río Maguari como si se tratase del río Orinoco.

La acción contó con el apoyo de la ciudad de Ananindeua por medio de la Secretaría Municipal de Asistencia Social, que acompa?a a la comunidad ribere?a brasile?a y venezolana en la región y actúa a través de agentes comunitarios en la promoción de los derechos humanos y el acceso a servicios básicos.

“Se trata de una conquista muy gratificante para nosotros: es una lucha que tuvo un comienzo, un medio y un final”, dice Lucinene Moraes da Silva, auxiliar administrativa del equipo del CRAS en Curu?ambá. “Como habitante de la isla, conozco la realidad y las dificultades de quienes viven aquí”, a?ade. “Por eso quisimos facilitar el proceso de contratación de los barcos. Esa es la función del CRAS: tener siempre las puertas abiertas para mejorar las condiciones de los más necesitados”.

El estado brasile?o de Pará acoge actualmente cerca de 900 personas indígenas procedentes de Venezuela que han solicitado la condición de refugiadas en Brasil. ACNUR acompa?a a esta y otras comunidades indígenas venezolanas en Pará y actúa en favor de ellas desde 2018, cuando abrió una oficina en Belén.

Las acciones de ACNUR incluyen la promoción del acceso a documentación, a servicios públicos y garantía de derechos, además de apoyo técnico para el alojamiento, creación de capacidad de la red local y de la implicación de la base comunitaria, proporcionando elementos de higiene y limpieza en la lucha contra la pandemia de COVID-19.