"Yo era una mujer acabada, mi vida no tenía importancia. Ahora estamos protegidos"

Mariam llegó a Espa?a en 2017 con dos de sus hijos peque?os, huyendo de la violencia en Costa de Marfil. En 2019 fue reconocida como refugiada, y ahora, en Córdoba, Mariam ayuda a otras mujeres que llegan a nuestras costas.

Mariam en el evento organizado por ACNUR en Casa América el pasado 2 de diciembre, junto a Cristina Manzanedo, coordinadora de la Red ?dos y Carlos Mataix, director del itdUPM y moderador del evento.

Mariam en el evento organizado por ACNUR en Casa América el pasado 2 de diciembre, junto a Cristina Manzanedo, coordinadora de la Red ?dos y Carlos Mataix, director del itdUPM y moderador del evento.   © ACNUR

Feliz. Fuerte. Son las dos palabras que Mariam más repite durante nuestra conversación. Charlamos con ella tras su participación en el evento “Las mujeres refugiadas 25 a?os después de la Declaración de Beijing”, organizado por ACNUR el pasado día 2 de diciembre. Esta mujer y madre, marfile?a, de ojos brillantes, ha sufrido mucho. Habla con la determinación de alguien curtido en muchas batallas. Ahora que ha encontrado refugio en Espa?a, está tranquila y feliz. Tiene muchos sue?os de futuro, para ella y para sus hijos que podrán crecer en libertad. 


Vida en Costa de Marfil

A los 17 a?os, a Mariam la obligaron a casarse con un primo de la familia mucho mayor que ella, una práctica habitual en Costa de Marfil. “Si te opones, la familia te abandona, te repudia, acabas sola”, explica Mariam. Además, es común que los hombres tengan varias mujeres a la vez. “Yo era la segunda, fui muy infeliz”, a?ade.

La práctica de la mutilación genital femenina, que conlleva graves secuelas físicas y psicológicas para las mujeres, sigue muy extendida en el país. También a Mariam su familia la obligó a pasar por la ablación antes de su matrimonio.  

Con ni?as menores de edad, Mariam no quería esa vida para ellas. “Mis hijas debían casarse libremente, sin obligaciones, y sin sufrir como yo he sufrido”, dice, determinada. Por eso emprendió un peligroso viaje hacia Europa. Una travesía que duró dos a?os. “Fue realmente muy duro, estuve un a?o viviendo con mis hijos peque?os en el bosque de Nador, en el norte de Marruecos”. Mariam revela que allí sufrió más que nunca, pero soportó por sus hijos lo “inimaginable”, porque volver a Costa de Marfil no era una opción.

Llegada a Espa?a

En 2017 Mariam consiguió llegar a la costa de Almería en patera con dos de sus hijos. Durante la primera entrevista que la policía realiza a las personas que llegan a nuestras costas, tuvo mucho miedo: “no podía explicar mi historia, era incapaz”, dice. Su idea inicial era marcharse a Francia, donde tenía familia. No creía que quedarse en Espa?a fuera posible, sin ni siquiera hablar espa?ol. Pero Mariam fue derivada al recurso de acogida de la Red ?dos, un proyecto piloto en Córdoba que apoya a mujeres subsaharianas con menores a su cargo que llegan a las costas espa?olas. “El primer día me preguntaron si confiaba en ellas, y yo les dije que sí”, cuenta emocionada Mariam. “Me han dado un amor que no había recibido nunca, que no voy a olvidar nunca”.

“Mariam ha luchado mucho, hemos visto una transformación en ella”, constata Cristina Manzanedo, coordinadora de la Red, quien la ha acompa?ado durante todo el proceso. El proyecto, que cuenta con 40 plazas de acogida para mujeres, tiene como objetivo aportar soluciones innovadoras y combinar el enfoque de género e infancia: “No podemos mirar a la mujer solo con el marco de mujer, porque muchas mujeres migrantes llegan a nuestras costas con ni?os y ni?as peque?os”, explica Cristina.

Con el apoyo de la Red, Mariam pidió asilo en Espa?a. “El día que finalmente conseguí la protección para mí y mis dos hijos, me sentí muy fuerte”. Sin embargo, Mariam destaca la angustia con la que vivió los casi dos a?os que duró el proceso de espera del resultado de su petición. “A las autoridades espa?olas les doy las gracias por cambiarme la vida, pero les pediría que intentaran reducir los tiempos del procedimiento”.

Colaboración en el centro y sue?os de futuro

Tras la ayuda recibida, Mariam ahora trabaja como mediadora en el centro ?dos. Al hablar francés y yulá (lengua autóctona de Costa de Marfil, Mali y Burkina Faso) y haber pasado por el duro trayecto de llegada a Europa, las recién llegadas se sienten cómodas hablando con ella. “Las mujeres se abren conmigo, me explican sus vivencias, lo que han sufrido. Yo les cuento mi experiencia porque muchas no conocen sus derechos y vienen perdidas, sin saber qué hacer”. Muchas de estas mujeres podrían necesitar asilo. 

Cuando habla del presente y futuro, a Mariam le brillan los ojos. Trabajaba como comerciante en Costa de Marfil, y su sue?o ahora es abrir su propio negocio de artículos africanos en Córdoba. “No he podido estudiar, pero me gustaría formarme y, sobre todo, mejorar mi espa?ol”.

Para sus hijos, lo que anhela es que sean felices y puedan tener más suerte de la que ella tuvo.